lunes, 14 de abril de 2008

Siempre existe un ritmo dominante

Por José Tejada Gómez

¿Desde cuándo no ha habido una modalidad rítmica dominante en una época tras época? Esa ha sido la constante. Lo fue en su momento el son, el chachá, el mambo, la guaracha, el bolero, la salsa, el merengue y hoy el regeetón, que es esa mezcla de rap, reagee y hip hop, con otros ritmos.

Que en un momento haya un ritmo de moda no significa la desaparición del otro.
Cada generación trae consigo su propia de expresión en el quehacer diario y de eso no escapa la música.
Si hay una razón por la cual la música no muere es por esa secuencia sucesoral que generan los pueblos creando nuevos ritmos y matizando los existentes.
Es la dialéctica musical que muchos nostálgicos no logran comprender y viven quejándose de que lo creado por las generaciones presentes son deformaciones de los forjado por ellos, sin entender que son nuevas expresiones.

EL MERENGUE

Siento ganas de burlarme de aquellos que insinúan que ha habido uniformidad rítmica en el merengue.
Los nostálgicos no entienden que desde su origen el merengue ha evolucionado de forma tal que nunca ha sido el mismo. La instrumentación, incluso, ha sido cambiante. Y esto no creo necesario explicarlo. Leer un poco de historia del merengue nos los enseña.
El merengue no siempre ha sido el mismo. Incluso, en una misma época, ha habido distintas modalidades de interpretarlo y de bailarlo. Se sabe que hay formas de tocarlos dependiendo de las regiones, como regionalismo tenemos en la forma de hablar.

INFLUENCIA DE LA BALADA

Hablando de vertientes del merengue, usted observa como de un tiempo acá se ha venido defendiendo como el ideal o auténtico el merengue de los ochentas.
En "Viva el merengue", organizado por Jatnna Tavárez ese fue el merengue dominante, porque los arreglistas eran protagonistas de ese merengue de los ochentas.
Es el merengue influenciado por la balada. Esa fue la época en que las proliferaron las adaptaciones de baladas al merengue.
Y lo cierto es que ese experimento favoreció nuestro ritmo. Lo inclinó hacia la búsqueda de mejores líricas, fortaleció su proyección internacional.
Cuando vinieron las críticas a esas proliferación, que algunos cronistas consideraban "fusilamientos" se abrió paso entonces a compositores dominicanos que escribían pensando en una baladas y luego eran arregladas como merengue.
Y si usted me pregunta si creo que eso es merengue, le respondo que si. Por eso, porque el merengue siempre se ha enriquecido de otros ritmos y es lo que mas lo ha ayudado a sobrevivir.

HACIA DONDE DE IR

No creo que el merengue vaya a ponerse de moda como décadas pasadas, pero entiendo que ahora es cuando hay merengue para rato. Eso si, con una condición, el merengue tiene que ser trabajado desde el punto de vista de su estructura rítmica, tiene que ser mejor elaborado. Hay que acercarlo a sus raíces y experimentarlo hasta llevarlo a una categoría de música un poco mas allá de donde se concibe en este tiempo. Juan Luís Guerra nos ha dado una pauta y hace unos días quedé sorprendido con la banda de El Prodigio, que no es solo un merengueros típico y ya, es algo que va más allá, que habla de la potencialidad de nuestro ritmo.

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